3/8/12

Trust me


La primera vez que escribí un ensayo fue para hablar 
de porque la gente no se debía preocupar por nada. 
El texto se llamaba "carta para mi mismo" y mi madre 
decía que era una excelente obra de cinismo de mi parte. 
De hecho, hasta el día de hoy sigue siendo su escrito favorito 
entre todos los que he hecho y me pregunta para leerlo 
de nuevo, y siempre le tengo que recordar que esos 
fantasmas ya no existen. 

Cuando eres mayor a la gente no le importa si estas bien 
o mal porque las responsabilidades son primero y hay que 
respetarlas ante toda cosa sin importar cuantos irresponsables 
y sin vergüenzas existen.

A mi me criaron para ser bueno, para ser una persona de valores inquebrantables con mucha
decisión en lo que quiere, sin creer en nadie que
no fuese yo mismo, y me forjaron muchas ideas
de la rectitud que existe en la verdad para crear
la confianza con las personas. De eso aproveche
y me volví un ser que consideré completo.

Pero de nada sirvió ser completo cuando mi 
cinismo probó la viveza y así entendí que esas 
palabrerías que los estúpidos que adoran 
al sol y a la gente muerta llaman pecados.

Otra cosa que también aprendí de mi familia,
es que el infierno no se vive en un plano 
universal de la energía y de la materia, 
sino en la misma vida donde los errores 
que cometes te van a salir por todos lados, 
incluyendo expendientes, curriculum,
referencias, cartas de conducta, multas, etc.

Por supuesto enseguida conseguí conocer el
arrepentimiento, pero si de verdad las teorías
de vendedor de herbalife que tienen los
envangélicos son ciertas con hacerlo ya debería
estar libre de culpa y de los males que me agobian
cada vez que recuerdo o me recuerdan. 
Pero por lo que vi, eso es pura charla, porque 
aún arrepentido al sol de hoy me salen una y otra
vez esos karmas que no termino de pagar a pesar
de que corrija cada día un error distinto de mi
o sea más coordial y suela tratar ayudar más
a las personas dejando el cinismo a un lado.

En fin, de todo lo que me enseñaron a
valorar con todo eso de la rectitud, la verdad,
la honestidad, y la integridad fue la confianza.
Tanto la que puedas tener en alguien, como la
que la gente tenga en ti, y pues por eso siempre
hay que cuidarla. Y a pesar de que este párrafo
 parezca una mariquera de libro de valores,
autoayuda o superación personal lo ando
publicando, porque confirme todo un hecho
tras sentir perder algo muy preciado tras
mandar la confianza al carajo por darmela
de vivo y bichin.

Si hay porque preocuparse es por el que
no confíen en uno, y si hay una forma de
volverse un mero diablo es que nadie te
confíe ni decirte su nombre.

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